Meditar... escuchar y anotar la letra de la canción que tu mente canta a gritos. Si alguien la lee mejor, sino igualmente estas curado, tu mente se abrió...
viernes, 4 de septiembre de 2015
Moverse, no moverse, volver a moverse.
Invierno ¿qué pasa en tus ojos? Ya no los veo brillar, toda esa nieve que cae por caer parece no tener fin, sabes que otra estación espera detrás de ti, nada es eterno, pero en tu mundo vos sos eterno, todo se termina para ti cuando terminas. Dejaste esas aguas quietas, congeladas, deseando que te marches y en el deshielo mostrar toda su furia y por fin moverse, recorrer montañas, llanuras, caminos, mojar las bocas de esos que tanta sed tienen, mojar mil bocas, evaporarse... Besar los cielos! Formar las nubes que taparan lo azul del firmamento, que decorarán mil fotos, que se expresaran en truenos, que desataran la lluvia que otra vez te empuja al suelo, o al océano, o donde el destino diga que es el lugar indicado para esperar otro invierno... A vos invierno! Alguien te espera, algo se mueve demasiado, algo necesita acomodarse y estar quieto, pero un caprichoso ciclo sin fin lo dejará quieto, lo dejará moverse, lo dejará a merced de necesidades externas, expuesto en un contexto que de sí mismo no dependerá, lo dejará quieto de nuevo hasta que esa inquietud, la que todo ser tiene, le diga que se mueva o solo lo obligue a moverse y aceptar que todo es moverse y relajarse, moverse y estar quieto y un día no moverse y ver que opina el resto de como nos movimos.
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