domingo, 30 de agosto de 2015

El cuerpo y la mente. Detenerse y Sonreir.

Un Adiós y un Hola, todo en un momento... ¿Adiós a que? ¿Hola a que? ¿Que seremos nosotros? Éste cuerpo y ésta mente que conviven en una insana relación de dependencia... Esta mente insatisfecha en un cuerpo tan cansado, en pocos años, con poca vida, pero tan cansado... Apenas ayer niño, apenas recién amado, pero ahora que ya lo dejamos ¿Quién nos amara? ¿Nos hace falta? ¿Necesitamos otro cuerpo y otra mente que puedan convivir con nosotros?
La soledad es un amigo que no esta dijo un sabio alguna vez, pero... si no esta ¿Existe? Tal vez somos nosotros Cuerpo y Mente a merced de un alma caprichosa a la que le hacemos daño tan seguido los que nos hacemos compañía, los que dejamos sin chances a la soledad, no la dejamos llegar porque siempre somos dos: Cuerpo y Mente, compartiendo un alma, destrozada, que ama pero no sabe amar, porque este cuerpo y esta mente no la dejan... El cuerpo ama unos minutos y se hecha a dormir, la mente ¿quién la entiende? Idealiza ese amor tierno y dulce pero muere por esos viajes alocados y sensaciones no vividas. Esta en la cima del mundo y se quiere ahogar en el océano, prueba lo suave de la verde llanura y sin piedad desea enroscarse en un rosedal lleno de espinas, desgarrarse, lastimarse, desangrarse, volver a vivir y volver a sentir la ternura que sin cesar lo llenará de plenitud y lo cansará... y lo cansará otra vez como si no tuviera fin un ciclo que quizá nadie comprende, que quizá todos vivimos. Uno mira aquellos ojos de la gente que se cruza, esas miradas cansadas de rutinas precipitadas, obligadas, ya pactadas por un mandato diabólico de una sociedad sin piedad, sin sueños, que te insulta, que te apura, que no te deja pensar ni dos segundos... que pudre tu mente y la aleja de tu cuerpo y estos no pueden crear, no pueden sentir, contemplar, respirar, volver a crear, descansar. Descansar. Por un momento no pensar y volver a Sonreír.  Sonreír... Sonreír.