No soy yo, Soy otro
Meditar... escuchar y anotar la letra de la canción que tu mente canta a gritos. Si alguien la lee mejor, sino igualmente estas curado, tu mente se abrió...
viernes, 4 de septiembre de 2015
Moverse, no moverse, volver a moverse.
Invierno ¿qué pasa en tus ojos? Ya no los veo brillar, toda esa nieve que cae por caer parece no tener fin, sabes que otra estación espera detrás de ti, nada es eterno, pero en tu mundo vos sos eterno, todo se termina para ti cuando terminas. Dejaste esas aguas quietas, congeladas, deseando que te marches y en el deshielo mostrar toda su furia y por fin moverse, recorrer montañas, llanuras, caminos, mojar las bocas de esos que tanta sed tienen, mojar mil bocas, evaporarse... Besar los cielos! Formar las nubes que taparan lo azul del firmamento, que decorarán mil fotos, que se expresaran en truenos, que desataran la lluvia que otra vez te empuja al suelo, o al océano, o donde el destino diga que es el lugar indicado para esperar otro invierno... A vos invierno! Alguien te espera, algo se mueve demasiado, algo necesita acomodarse y estar quieto, pero un caprichoso ciclo sin fin lo dejará quieto, lo dejará moverse, lo dejará a merced de necesidades externas, expuesto en un contexto que de sí mismo no dependerá, lo dejará quieto de nuevo hasta que esa inquietud, la que todo ser tiene, le diga que se mueva o solo lo obligue a moverse y aceptar que todo es moverse y relajarse, moverse y estar quieto y un día no moverse y ver que opina el resto de como nos movimos.
domingo, 30 de agosto de 2015
El cuerpo y la mente. Detenerse y Sonreir.
Un Adiós y un Hola, todo en un momento... ¿Adiós a que? ¿Hola a que? ¿Que seremos nosotros? Éste cuerpo y ésta mente que conviven en una insana relación de dependencia... Esta mente insatisfecha en un cuerpo tan cansado, en pocos años, con poca vida, pero tan cansado... Apenas ayer niño, apenas recién amado, pero ahora que ya lo dejamos ¿Quién nos amara? ¿Nos hace falta? ¿Necesitamos otro cuerpo y otra mente que puedan convivir con nosotros?
La soledad es un amigo que no esta dijo un sabio alguna vez, pero... si no esta ¿Existe? Tal vez somos nosotros Cuerpo y Mente a merced de un alma caprichosa a la que le hacemos daño tan seguido los que nos hacemos compañía, los que dejamos sin chances a la soledad, no la dejamos llegar porque siempre somos dos: Cuerpo y Mente, compartiendo un alma, destrozada, que ama pero no sabe amar, porque este cuerpo y esta mente no la dejan... El cuerpo ama unos minutos y se hecha a dormir, la mente ¿quién la entiende? Idealiza ese amor tierno y dulce pero muere por esos viajes alocados y sensaciones no vividas. Esta en la cima del mundo y se quiere ahogar en el océano, prueba lo suave de la verde llanura y sin piedad desea enroscarse en un rosedal lleno de espinas, desgarrarse, lastimarse, desangrarse, volver a vivir y volver a sentir la ternura que sin cesar lo llenará de plenitud y lo cansará... y lo cansará otra vez como si no tuviera fin un ciclo que quizá nadie comprende, que quizá todos vivimos. Uno mira aquellos ojos de la gente que se cruza, esas miradas cansadas de rutinas precipitadas, obligadas, ya pactadas por un mandato diabólico de una sociedad sin piedad, sin sueños, que te insulta, que te apura, que no te deja pensar ni dos segundos... que pudre tu mente y la aleja de tu cuerpo y estos no pueden crear, no pueden sentir, contemplar, respirar, volver a crear, descansar. Descansar. Por un momento no pensar y volver a Sonreír. Sonreír... Sonreír.
La soledad es un amigo que no esta dijo un sabio alguna vez, pero... si no esta ¿Existe? Tal vez somos nosotros Cuerpo y Mente a merced de un alma caprichosa a la que le hacemos daño tan seguido los que nos hacemos compañía, los que dejamos sin chances a la soledad, no la dejamos llegar porque siempre somos dos: Cuerpo y Mente, compartiendo un alma, destrozada, que ama pero no sabe amar, porque este cuerpo y esta mente no la dejan... El cuerpo ama unos minutos y se hecha a dormir, la mente ¿quién la entiende? Idealiza ese amor tierno y dulce pero muere por esos viajes alocados y sensaciones no vividas. Esta en la cima del mundo y se quiere ahogar en el océano, prueba lo suave de la verde llanura y sin piedad desea enroscarse en un rosedal lleno de espinas, desgarrarse, lastimarse, desangrarse, volver a vivir y volver a sentir la ternura que sin cesar lo llenará de plenitud y lo cansará... y lo cansará otra vez como si no tuviera fin un ciclo que quizá nadie comprende, que quizá todos vivimos. Uno mira aquellos ojos de la gente que se cruza, esas miradas cansadas de rutinas precipitadas, obligadas, ya pactadas por un mandato diabólico de una sociedad sin piedad, sin sueños, que te insulta, que te apura, que no te deja pensar ni dos segundos... que pudre tu mente y la aleja de tu cuerpo y estos no pueden crear, no pueden sentir, contemplar, respirar, volver a crear, descansar. Descansar. Por un momento no pensar y volver a Sonreír. Sonreír... Sonreír.
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